La semana pasada la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, se dio un tour por la moderna cárcel CECOT; sin embargo, en el tour no se vio toda la realidad por la que pasa el país, y crecen denuncias por los abusos cometidos bajo el régimen de excepción en las otras penitenciarías.
En la aplicación del régimen de excepción, el país ha restringido los derechos constitucionales, encarcelando aproximadamente a 80,000 personas las cuales son acusadas de pertenecer a pandillas; sin embargo, en este gran número de acusados, un gran porcentaje de estos no pertenece a ninguna pandilla y se dice que el modelo implementado por Bukele está manchado por acusaciones de violación de los derechos humanos, personas detenidas sin evidencia alguna, allanamiento de hogares sin órdenes judiciales y muchas otras violaciones.
Este lado de la moneda no fue mostrado a la ministra de seguridad, si bien es cierto que el país ahora es mucho más seguro, muchas personas se han visto sumamente afectadas debido a las falsas acusaciones y a los arrestos sin prueba alguna, ya que se dice que en las cárceles ahora se está brindando un trato bastante inhumano o cruel, lo cual es bastante injusto para las personas que han sido arrestadas por error.

3 Comentarios
Lamentablemente las autoridades encargadas no dan información exacta de lo que pasa en la CECOT, hay muchas personas que denuncian que se están violando los derechos humanos adentro de esa cárcel de máxima seguridad, y que sea ´probable que no todas las personas sean pertenecientes a un grupo ilícito.
ResponderEliminarCuando empezó a llevarse a cabo el plan anti pandillas hubieron muchas opiniones negativas, de que el presidente no respetaba los derechos humanos de los reclusos, y cierto es que un buen porcentaje de los encarcelados son inocentes y llegan ahí de manera injustificada sin pruebas contundentes.
ResponderEliminarLamentablemente, desde que se comenzó a implementar el régimen en el país, se han producido muchas detenciones arbitrarias de personas sin ninguna conexión con grupos delincuenciales. Además, cuando son liberadas, muchas de estas personas se encuentran en un estado de desnutrición, con úlceras y diversas enfermedades que afectan su vida diaria.
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